dic 3, 2010

Enviado en Beneficios del Yoga, Portada | 2 Comentarios

La No Violencia (Ahimsa), la práctica del yoga desde sus raíces.

La No Violencia (Ahimsa), la práctica del yoga desde sus raíces.

La No Violencia (Ahimsa) como práctica yóguica es más que un concepto arrastrado de etimologías o definiciones.

En nuestra cultura podríamos tomarlo como una forma de abstenernos de actuar en perjuicio de alguien o de nosotros mismos, tomando una actitud de pasividad o no-acción.

Sin embargo, la No Violencia es una práctica activa de cultivo y desarrollo de cualidades que armonicen nuestros actos de cuerpo, habla y mente, tanto a nivel personal como social.

Como practicantes de yoga, en nuestros actos cotidianos y en las posturas, tenemos como primer objetivo expandir nuestras estrechas miradas, revelando nuestra auténtica naturaleza, buscamos esa línea de acción que despierta nuestra conexión con el todo, así entonces, en la toma de cualquier decisión, reconocemos internamente el camino correcto que ha de armonizar el proceso de aprendizaje y de vida.

Si el yoga es una vía de bienestar y de expansión de nuestras consciencias, y  nos reconocemos como buscadores de esta verdad (Sadhakas), estamos en el inicio de un camino que no sólo involucra la exactitud de la postura y el ejercicio de nuestras intenciones en acciones del cuerpo.

Hemos tocado el primer aspecto en la raíz del yoga que es darnos cuenta de que hay un camino para liberarnos del sufrimiento, nos miramos quizá por primera vez con el ojo maestro de nuestra consciencia ( el observador)  que sabe que estamos  más allá de nuestras limitaciones y egos (lo observado).

Esa primera mirada, de la cual nos hacemos más y más conscientes al paso del tiempo, es según algunos maestros, nuestra primera práctica de No Violencia. Es desarrollar  un sentido de responsabilidad de la dimensión universal de cada uno de nuestros actos. Los Yamas y Niyamas inician su movimiento.

La indiferencia, el estrés, la desconsideración a nuestras propias necesidades y las de los demás, empiezan a ser hechas a un lado para colocarnos frente a  un espejo tan amplio e iluminado por la luz de la consciencia,  que nos permite arriesgarnos a ver tanto lo bello como lo más temible de nosotros mismos.

En este ejercicio de mirarnos en este amplio espejo, la consciencia se mira  y diferencia lo real de lo irreal, discrimina entre lo que es correcto de lo que es incorrecto, lo que es eterno de lo que no es eterno.

Al mirar tal reflejo, con valentía y de forma progresiva (Tapas), iremos clarificando la imagen al purificar todo aquello que no  corresponde con la naturaleza pura del alma y de la creación divina de la cual somos parte.

Cada paso de purificación de patrones mentales, emocionales y físicos es un acto de No Violencia ya que nos acercamos cada vez más a la naturaleza armónica de la cual provenimos.

La No Violencia es un ejercicio ACTIVO, una  consciencia clara  de nuestro  derecho a ser felices y hacer felices a quienes nos rodean; en suma, es desarrollar una actitud mental en la que, a través de la amistad, la compasión y la indiferencia a las actitudes negativas, tenemos la oportunidad de beneficiar a otros antes de cuidar únicamente nuestros estrechos intereses personales.

El simple reconocimiento de que todos los seres humanos deseamos ser felices y evitar el sufrimiento, es un recordatorio constante que nos sirve como antídoto contra el egoísmo y la parcialidad.

Aprovechemos en estos días que estaremos reunidos para reflexionar sobre nuestra responsabilidad de ser una fuente de inspiración a la No Violencia, comenzando por nuestras pequeñas comunidades para así irradiar a nuestro querido país, México.

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  1. …y para el mundo! saludos desde chile, un abrazo enorme!

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